Nomade

Somos todos nómades. Viajamos de un amor a otro, de una pena a otra, de una fiesta a la otra. En este viaje, algunos van ligeros, otros duermen bajo las estrellas con la luna de almohada. Para ellos es evidente: de noche, el cielo es infinito.
Las imágenes que pueblan mis espectáculos vienen de un recuerdo particular: la memoria colectiva de mis ancestros, la historia a la que pertenezco. Cuando creo, dejo que mi inconsciente de vida a los personajes que llegan del álbum de fotos que heredé. Mi memoria está llena de lugares que nunca vi, de rostros que nunca conocí. Agradezco las historias que mi abuela me contaba, de allí vienen lugares y rostros que siento cercanos.
Somos todos contadores de historias. Las relatamos para dejar un rastro, para profundizar en ciertos misterios, para despertar la curiosidad de un niño que está por dormirse. Contar historias es un modo de explorar rincones de la memoria y poder cambiar nuestro destino. La gente de circo, como los nómades, viven la vida como un largo viaje. Sus historias pertenecen a una visión de la vida, a veces extravagante, a veces melancólica y eufórica. Cada vez que montan la carpa, nace una nueva historia. Los cantos, las celebraciones y los silencios que encubren la noche, desvelan algo milagroso y consolador: que están en casa, otra vez. Con un ritmo frenético e imágenes densas, esta historia podrá despertar el viajero que habita dentro de uno, y a través de los sueños, imaginar ser un nómade.

 

 

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