80 balas sobre el Ala

Una pieza de Pablo Gershanik y Julián Teubal


“Me pregunto ¿qué significa reconstruir una tragedia? ¿Será volver al
fragmento cero de la pesadilla para organizar las esquirlas de aquel dolor? ¿O
será volver a contar(se) la historia, amasarla, reinventarla y compartirla hasta
disolver el veneno?
Las ausencias, la falta, el plomo y la pólvora, la alegría y la vida congeladas por
los Falcon verdes. Una ciudad en la mesa de disección. La Plata año 1975 como
el escenario de este recorrido en busca de Mario, mi papá, de la historia que
nos liga para siempre como espejo brumoso y fragmentado de otras historias,
tantas, marcadas indeleblemente por ese tiempo de balas y alas.”

-Pablo Gershanik 2016.
Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. Buenos Aires

Ochenta Balas sobre el Ala parte de un evento muy concreto, y a su vez de toda la mitología que se desarrolla en un conjunto de personas a partir de ser atravesados por una tragedia. La madrugada del 10 de abril de 1975, en La Plata, 15 hombres vestidos de civil, armados de hachas y escopetas Itaca irrumpen en la casa del Dr. Mario Gershanik. Él, en pijama, acompañado por su esposa y su bebé de meses es golpeado para forzarlo a dejar su casa e ir, secuestrado a bordo de un Falcon Verde que espera en la esquina, rumbo a una muerte segura. La resistencia de este hombre desarmado lleva al grupo a la determinación de desfigurar allí mismo su cuerpo, en el living de su casa y frente a su familia, con 80 balas.

El Dr Gershanik era además de médico pediatra, un ágil corredor y jugador de rugby del Club Universitario de La Plata. Su posición era Ala y fue durante 11 meses mi papá hasta aquella noche en que murió tacleado por el plomo. Ochenta balas sobre el Ala.
40 años después, partiendo de ese evento fundacional la obra indaga en los elementos que hicieron a aquel evento, a su parte real, y a su parte “mítica” esto es cómo una comunidad va transformando su recuerdo de los traumas colectivos que atraviesa y a la vez como se ve transformada por ese pasado revisitado por los acontecimientos presentes.

En lo difuso de ese proceso donde realidad y ficción se han ido entremezclando, ¿qué queda de concreto? 80 balas. ¿Qué son ochenta balas? ¿Cuánto plomo es?, ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto ocupa?¿Qué podría ser además de un puñado de 80 caramelos envenenados? En que podría transformarse ¿Qué podemos construir con 80 Balas?

Una ciudad

Un momento histórico

Una familia

Una banda de asesinos
AAA = Alianza Anticomunista Argentina

Un crimen impune

Marrio Gershanik (1944-1975)

 

Ochenta Balas Sobre el Ala

Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti
Buenos Aires 2016-2017
Pieza de Pablo Gershanik y Julián Teubal

 

Partiendo de las 80 balas que las escopetas dejaron sobre el cuerpo del médico surgen los motores de creación del proyecto :

– ¿Qué podemos hacer con 80 balas? ¿En qué se puede transformar ese racimo mortal?¿Qué objetos se pueden fabricar a partir de ese plomo? ¿Trascender el trauma será volver a la matriz de ese evento de manera arqueológica para desmenuzar los factores que componen la escena de la tragedia?: Una ciudad; un momento político; una esquina; dos Falcon verdes sin patente; una patota; 15 itacas, una madre y su bebé en brazos, un hombre desarmado, una profesión –la medicina-; un deporte y una posición: Ala de Rugby.
O Será por el contrario contar (se) la historia de otra manera, y darle movimiento jugando otros finales posibles otras resoluciones teatrales, plásticas, metafóricas? Una maqueta teatral para explorar la transmigración de 80 Balas sobre el Ala.

En una suerte de pregunta subyacente a su devenir escénico, Ochenta Balas sobre el Ala se interroga sobre la resiliencia en el arte. El desarrollo de la pieza roza momentos teatrales y conferencísticos que dan cuenta de esta investigación paralela. ¿Qué formas han encontrado artistas para dialogar escénicamente con sus cicatrices y a partir de ellas con las de sus sociedades? ¿De qué procedimientos creativos se han servido otras experiencias estéticas para indagar su dolor? ¿Es el trauma parte de nuestro patrimonio como sociedad? ¿Y de ser así, sirve el plomo de ochenta balas para construir un dique o un canal por el que encausar ese desgarramiento aún fresco? Nuevamente a partir de la idea de reconstruir, 80 Balas sobre el Ala busca interpelar la historia contemporánea de la violencia política y social de América Latina y la forma en la que el sufrimiento se ha impreso en la piel colectiva del gran cuerpo que formamos juntos. Intentando encontrar hilos comunicantes entre el trauma íntimo y familiar y los traumas de una sociedad. ¿Qué formas encuentra un nombre propio o un colectivo de transitar su drama: ¿el congelamiento, la cristalización del lugar de la víctima? ¿Se es irremediablemente un sobreviviente para toda la vida? ¿Cabe transformar ese patrimonio que es la herida común o estamos condenados a ese punto ciego, a esa grieta social? ¿Recordar para seguir? ¿Olvidar para continuar? ¿Qué papel jugamos los artistas en esa interrogante? Ochenta Balas sobre el Ala pone las manos en la bala para dar (se) respuestas posibles o bien, para explorar junto al espectador preguntas que puedan ser compartidas.

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